Conferencia Internacional sobre la Huella Socioambiental (ICSEF): energía, materiales, justicia y residuos.

Fechas: 10 y 11 de junio de 2027

Esta conferencia tiene como objetivo difundir conocimiento y generar análisis sobre justicia energética, considerando las implicaciones globales que el modelo económico actual genera tanto a nivel social (especialmente en salud y género) como ambiental.

A través de sus cuatro áreas temáticas (Huella del Sistema Energético, Materiales y Certificaciones Sostenibles, Justicia Internacional y Huella Nacional y Gestión de Residuos hacia el residuo cero), exploraremos el impacto desigual que el sistema impone tanto a países ricos como a países empobrecidos.

La organización de este evento es un esfuerzo de colaboración entre el Grupo de Investigación del Ciclo de Vida de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y las organizaciones no gubernamentales medicusmundi Araba y medicusmundi Gipuzkoa. La Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo (AEC) brinda apoyo financiero a la conferencia.

Modelo de ENERGÍA renovable

El modelo energético global actual se basa en los combustibles fósiles. Su impacto ecosocial ha sido descrito como devastador, tanto para el medio ambiente —que conlleva una pérdida irreversible de biodiversidad— como para las personas. Esta presión es particularmente aguda en los países del Sur Global, donde se produce una extracción masiva y continua de recursos como el petróleo y el gas.

Sin embargo, revertir este modelo para avanzar hacia uno basado en energías renovables y electrificación no es un proceso inocuo. Por lo tanto, debe ir acompañado de una evaluación rigurosa de los impactos, a lo largo de todo el ciclo de vida, del consumo de litio, cobre, elementos de tierras raras y otros minerales esenciales para la transición. La ciencia debe contribuir al desarrollo de políticas informadas para una transición verdaderamente sostenible.

BIOMATERIALES, residuos y reciclaje

Bajo el modelo actual, los bienes y alimentos se producen y consumen a gran escala dentro de un sistema lineal que implica la explotación de materias primas —especialmente de los países más pobres— sin obtener ningún beneficio.

Ante esta realidad, debemos avanzar hacia un modelo menos materialista, con procesos circulares que impliquen el uso continuo o circular de materiales ya integrados en las cadenas de valor. Un modelo con bajo impacto socioambiental que tenga en cuenta los límites de los recursos de la Tierra.

Al mismo tiempo, el planeta se está convirtiendo en un vertedero de residuos, lo que representa una grave amenaza para todas las formas de vida y la biodiversidad. Desde el nivel macroscópico hasta el microscópico, los organismos vivos acumulan derivados petroquímicos. Este modelo debe revertirse y purificarse.

Justicia ambiental y de género

En el mundo globalizado actual, la huella ambiental se distribuye de forma desigual. Es necesario analizar qué países y segmentos sociales se benefician de los beneficios y quiénes sufren los impactos ambientales y la degradación económica y social.

Los flujos de energía ocultos y las emisiones incorporadas en los bienes y servicios que importamos no son contabilizados por los organismos internacionales.

Los países "desarrollados" han externalizado la industria pesada y la mano de obra barata en sectores como el textil y la agricultura a países "en desarrollo". Este fenómeno hace que los países productores netos parezcan ser los principales contaminadores y consumidores de energía. Sin embargo, en realidad, son los estados ricos quienes han externalizado su consumo.

Es vital avanzar hacia un reconocimiento internacional justo y una redistribución equitativa entre países, considerando las diferentes clases económicas y raciales. En este nuevo modelo, la igualdad de género debe ser un pilar fundamental, al igual que la igualdad racial y el equilibrio entre las diversas formas de habitar este planeta.

DECRECIMIENTO y reducción del consumo

Para transitar hacia un nuevo modelo, es vital generar valores alineados. El cuidado entre los seres vivos y los ecosistemas debe convertirse en un elemento central. Es necesario medir el bienestar y comprender las causas y los efectos del consumo material, económico y energético en relación con el bienestar percibido.

Ajustar el modelo de consumo para utilizar y comprender los recursos disponibles es una prioridad. Esto debe implicar un decrecimiento material en el Norte Global y un reequilibrio del consumo en el Sur Global que reconozca los límites planetarios.

Partiendo de la conciencia de la interdependencia humana y la ecodependencia, deben garantizarse alternativas en diversos ámbitos para lograr condiciones de vida dignas para todas las personas. Valorar lo común, la sostenibilidad de la vida, la redistribución equitativa, la desmaterialización y la democratización se vuelven imperativos.

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